en Mexico DF (3)
Hoy no me apetecía salir del hotel. Más de 3 días hablando casi ininterrumpidamente en las entrevistas y en las no entrevistas me cansa. Hoy no tenía compromiso alguno, así que decidí quedarme en el hotel. Pero el motivo más importante para quedarme en mi habitación es que había visto que hoy ponían en la tele la película I'm Not There, el biopic de Dylan dirigido por Tood Haynes; no lo había visto y tenia muchas ganas. El segundo motivo más importante para quedarme en mi habitación es que quería escribir. Por eso, en el primer corte publicitario de la película, a eso de las 9 de la noche, me puse una camisa sobre la camiseta, me calcé los tenis, salí de la habitación, recorrí el largo pasillo enmoquetado, tomé en ascensor, atravesé la recepción y salí a la calle con la intención de ir a un Seven7 que había visto por la mañana, pocas manzanas más allá, en dirección opuesta a la plaza del Zócalo. Es muy oscuro el suelo de las aceras, como si fueran hechas con carbón. Mientras caminaba pensé en mi hotel, pensé en que cada mañana, en el desayuno, hay muy poca gente para un comedor tan grande, unas cuantas parejas de extranjeros anglosajones que comen pan tostado y fruta, y nadie más. Tras el desayuno salgo a la terraza anexa con el último café a fumar un cigarrillo y leer lo que haya. Hoy se dio una configuración curiosa en el desayuno, ya no estaban las parejas de anglosajones, sino que, en una mesa se sentaba un conocido político español y, muchas mesas más allá, 3 punkis de perfectas crestas e indumentaria, que hablaban en alemán; debían de ser de alguna banda, pensé, pero ni idea. Los 3 punkis salieron a fumar y a tomar el café a la terraza, yo leía la revista Leer+, en la que había un especial sobre Los Ángeles y otro sobre Bradbury. En eso recordé mientras iba hacia el Seven7, la rara configuración de personas que se había dado a la hora del desayuno. En la calle, un tipo mayor arrastraba una especie de gusano de unos 10 ó 15 metros hecho con globos atados. Entré en el Seven 7, compré una Coca Cola Zero de botella de plástico, una cerveza Negra Modelo, de lata, chiches y un pequeño sandwich que pavo y queso, todo 50 pesos, unos 3 euros, lo metí en la bolsa, regresé por la acera contraria, no hacía casi frío, parecía como el inicio del verano, adolescentes pasaban montando bronca. Si vas solo por la calle, no es lo mismo caminar de vacío que con una bolsa en la mano: si llevas una bolsa parece que tienes un propósito, que te encaminas a un objetivo; si vas con las manos en los bolsillos siempre eres sospechoso de algo. Atravesé la recepción del hotel, el ascensor me llevó al 2º piso. Mientras recorría el pasillo enmoquetado en dirección a la habitación 227 pensé en qué ocurriría si de repente saliera de una habitación el conocido político español, y de otra habitación los 3 punkis de la banda alemana, todos al mismo tiempo caminando hacia mí, en bloque. Entré en mi habitación, dejé la bolsa del Seven7 en el suelo. Muy pocos anuncios publicitarios: ya había comenzado de nuevo I´m Not There. Continué viendo I´m Not There. Me gustó mucho I´m Not There. Por culpa de ir al Seven7 me perdí unos 5 minutos de I´m Not There. Puede que en esos 5 minutos algo hubiera hecho cambiar totalmente mi opinión acerca de la película. No lo sabré.

Publicado a las 05:07 de 24/1/2010








